"Tenemos que mirar el miedo a la cara. El peor miedo es el ambiguo; especular con lo que puede ocurrir, qué pasará si me despiden, etcétera." Afirma que tenemos más miedo del que la crisis económica invita a pensar, y que, en vez de centrarnos en los problemas, tendríamos que fijarnos en las soluciones.
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