Ya es miércoles y la reunión de esta mañana me ha roto. Ha sido muy duro, la gente está asustada y yo estoy agotado. Aunque hay tormenta en el pasillo, o mejor dicho, porque hay miedo en la oficina, yo voy a hacer algo por mantener mi serenidad: he pedido a mi secretaria que no me pase ninguna llamada ni se me moleste durante 30 minutos, para centrarme y descontaminarme. Ayer quise hacer lo mismo colgando un letrero de “No molesten” en la puerta de mi despacho y conseguí el efecto contrario:
|