Un jefe tiene que hacer hacer. Y con eso no me refiero a que tenga que hacer el doble, sino a que su trabajo consiste, básicamente, en conseguir que los otros trabajen. Fíjense en Pep Guardiola, el entrenador del sextacampeón Barça. Él no mete los goles, ni siquiera corre la banda o da los pases. Pero, desde el banquillo, consigue que sus jugadores formen un auténtico equipo.
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